jueves, 10 de agosto de 2017

A mediodiía

Estalla otro mediodía perfecto
la maravilla del instante se esboza
empezando en una sábana chorreante
para luego huir con un marcado repicar de gotas
estrelladas contra el hendido contrapiso.

Lapso que recorta el sol y viste de vapor ilusorio,
callado penetra insondables capas de tierra,
dios paciente, enemigo tenaz
ahora exuda ásperas piedras de la sabiduría
para escudriñar un enjambre disonante
aleteando bajo el filo ávido de las horas.

Tiempo avanzando a los saltitos como gorrión
consolida por plazos el periódico transcurrir
único resorte de la ciega quietud
tinte añejo de rocío sobre todas las cosas
estira la copiosa sombra del laurel
descompone el canto hueco de la acacia.

Aplicadas ráfagas de una brisa del norte
lasitud de aire enmarcado en el límite de lo real
hacen flamear la tela desaguada,
esa luz intensísima que demuele toda sombra
boreal abanico desplegado para sostener el calor
de otro mediodía ardiente consagrado a la vida.
S.F.
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