lunes, 10 de julio de 2017

Buona fortuna


Una señora que caminaba bamboleando bolsas de compras, repentinamente salió dispara hacia la intersección de la avenida, agitando la mano libre del brazo en alto. Pero su largo saco de hilo le jugó una mala pasada enganchándose en el respaldo de una silla del bar, y quien manejaba el auto de alquiler nunca vio sus desesperadas señas. Aunque el destino le jugó una buena pasada, porque aquel taxi en cuestión a cien metros chocó frontalmente y su ocupante murió en el acto.
 S.F.


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