martes, 25 de enero de 2011

La reina negra

La Reina camina tirante y altanera, la negra hace lo propio. El ano de la Reina se contrae, el de la negra se agranda. A la Reina la persiguen los insectos debido a su sangre dulce, a la negra ni se le arriman. Esos ojos tan claros de la Reina están adiestrados para ordenar y fingir, los ojazos negros de la negra saben ordenar pero jamás fingen. La vagina de la Reina se crispa, la de la negra lubrica. Los dientes de la Reina tienden al amarillo, los de la negra permanecen blanquísimos. La mirada de la Reina es desabrida, la negra mira con intensidad. La Reina vuelve a equivocarse pero nadie se lo reprocha, cuando la negra se equivoca se reprocha a sí misma amargamente. Los menudos pechos de la Reina se caen, los pechos generosos de la negra todavía están firmes. La Reina no tiene sonrisa, a la negra la distinguen por su sonrisa.
S.F.

2 comentarios:

P@u dijo...

Me encantó! Por la mixtura de ambas, en una.

Sergio Fombona dijo...

Gracias, Pau, me sirve tu interpretación, es la idea. Saludos.