viernes, 17 de febrero de 2017

Rotunda lógica del amor

A Rogelio le costaba horrores coordinar simples movimientos, por más que estuviese oscuro y la mayoría de las veces a su alrededor cada cual sumido en lo suyo, estigmatizaba su condición aquel hondo terror al ridículo. Pero una noche mágica conoció a Valeria y, aunque siguió bailando pesimamente, a ese detalle para nada menor, Rogelio dejó de atribuirle ilegítima y categórica importancia. 
S.F.
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