sábado, 18 de julio de 2009

El peso de las cosas

Si la felicidad tuviese volumen
y se pudiese comprar por litro o kilo 
en un miserable mercado, 
y también la personalidad se vendiese al por mayor, 
tanto como el carisma, la alegría, el talento o el amor. 
Si la franqueza se consiguiese tasar 
y pesarse en tamaños y equivalencias, 
todo sería fácilmente valorizable, 
y un objeto pequeñísimo, de pronto, 
se volvería gigantesco o viceversa, 
como suele suceder con las piedras preciosas o el oro. 
Sin embargo, es en aquello que no subyace, 
silenciado y hasta encubierto, 
donde muchas veces está lo auténtico 
o algo que se parece bastante.
S.F.

No hay comentarios: