martes, 23 de junio de 2026

Amor fati

 

Esta rana cualunque de baldío suburbano, nunca supo si fue por designio divino, estoicismo tardío o por sabiduría práctica que de golpe y porrazo, de un día para otro todo le empezó a resbalar como por un palo enjabonado. Sin porqué, nacido desde su yo más íntimo de metamorfoseada crisálida - o acaso amontonado fruto tardío de su decepcionante experiencia de vida-, este lagarto de tinajas decidió dejar de hacerse problemas, de cuestionar las permanentes vicisitudes de su mórbida domesticidad, aceptando dócilmente que hay situaciones factibles de ser modificadas pero también muchas otras -una gran mayoría- que no dependen en nada de nosotros y suelen tornarse irreductibles. 

Entonces, este teju argentino hasta la médula, tomó una decisión fundamental que cambiaría su manera de enfrentar las desmesuradas disputas, los permanentes malos entendidos y las situaciones disruptivas de una vez y para siempre, solo con eliminar por completo las máscaras polifacéticas -sin sentido seguir sosteniéndolas llegado a este punto de la caracterización-, del hacer cotidiano, donde la suerte renga terminaba siendo sucesiva lapidación.

Amor fati, ¡”a morfar”! 

S.F.                                                                                                               



No hay comentarios: